Cicerones para el recuerdo

Usuarios de la Residencia Rodríguez Penalva de la Diputación guían a sus compañeros por los pueblos de la comarca en los que nacieron. Las visitas les ayudan a recordar y mantener lazos afectivos con su entorno


Antonio Aránega hace un alto en el camino cada tres zancadas. No es la fatiga de sus 82 años lo que le detiene, si no el saludo de los que han formado parte de su rutina durante toda una vida. Él, usuario de la Residencia Rodríguez Penalva de la Diputación de Granada desde hace tres meses, estrecha la mano de quienes considera sus vecinos y amigos. Se siente feliz y orgulloso de poder mostrar a sus nuevos compañeros cómo es su pueblo: Galera. Antonio se convierte así en cicerone por un día, en una especie de guía turístico cuyo objetivo no es otro que recuperar y compartir su memoria, sus recuerdos.

La visita forma parte del programa de actividades estivales puesto en marcha por los profesionales del centro, ubicado en Huéscar. Se trata de paseos matinales por los pueblos natales de sus residentes, que además de guiar y caminar de nuevos por las calles que han transitado toda su vida, también aprovechan para ver a sus familiares y presentárselos al grupo de diez o doce usuarios que esa mañana les haya tocado ir de excursión.

De este modo, “las personas mayores se sienten anfitrionas e importantes por poder guiar a sus compañeros, al tiempo que rompen su rutina, pasean, toman el aire libre y, sobre todo, toman contacto con otras personas”, explica la diputada de Centros Sociales, María Dolores López, que ayer acompañó a Antonio y al resto de usuarios a Galera. La visita al municipio, que estuvo precedida por una parada en el negocio que regenta la sobrina de Antonio para saludarla, ha supuesto, como el resto que se han llevado a cabo, “una inyección de moral enorme para ellos”, destaca la diputada.

La actividad, que contempla recorridos breves por los lugares más representativos de la comarca y de mayor interés personal para los ancianos, se puso en marcha el pasado 15 de julio con la visita a Orce y finalizará a finales de este mes con Baza. Entre tanto, los usuarios han tenido la oportunidad de conocer otros municipios como Huéscar, Castilléjar o Cúllar.


Los resultados obtenidos desde el punto de vista psicosocial han sido inmejorables. “El grado de participación y satisfacción es muy elevado”.  Así lo destaca la diputada y los profesionales del centro, para quienes este programa de visitas – que va rotando para que la inmensa mayoría de los casi 100 usuarios del centro puedan disfrutarlo- ayuda “a mantener los lazos afectivos y emotivos con familiares, amigos y el resto de personas que conformaban el entorno social, laboral y personal de los usuarios”.

Además, les ayuda a mejorar la autoestima y a “reactivar su historia pasada a través de los recuerdos”, subraya la diputada. Los trabajadores sociales de la residencia Rodríguez Penalva de la Diputación, que acompañan a los usuarios durante las visitas, también destacan los beneficios obtenidos en cuanto a la orientación temporal y espacial de los ancianos y su integración y participación con quienes les rodean.

Utilizamos cookies para asegurar que damos la mejor experiencia al usuario en nuestro sitio web. Política de Cookies